Scrooge y los tres fantasmas de la Navidad (cuento de Navidad para leer en familia)

*Cuento para leer en voz alta · 7 minutos · a partir de 6 años*
*Inspirado en «Cuento de Navidad», de Charles Dickens.*
En una ciudad gris y llena de niebla vivía el señor Ebenezer Scrooge. Tenía muchísimo dinero, pero no compartía ni una moneda. Nunca sonreía, nunca daba los buenos días y, sobre todo, odiaba la Navidad.
—¡Navidad! ¡Bah! ¡Tonterías! —refunfuñaba.
Su ayudante, Bob Cratchit, trabajaba en un rincón helado de la oficina, porque Scrooge no quería gastar en carbón. Bob tenía una familia grande y un hijo pequeño, Tim, que estaba malito y caminaba con una muleta.
—Señor Scrooge —dijo Bob en Nochebuena—, ¿podría tener mañana el día libre? Es Navidad.
—Bueno, bueno —gruñó Scrooge—. Pero pasado mañana, ¡llega pronto!
Su sobrino Fred vino a invitarlo a cenar, y Scrooge le cerró la puerta en las narices. Unos señores le pidieron un donativo para los pobres, y Scrooge les dijo que no era asunto suyo. Y se fue a su casa, solo, a cenar una sopa aguada.
Los tres fantasmas
A medianoche, la habitación se llenó de una luz suave, como la de una vela. Junto a la cama apareció una figura pequeña y brillante.
—Soy el Fantasma de las Navidades Pasadas —dijo—. Ven conmigo.
Le tomó de la mano y, ¡zas!, volaron hasta una escuela antigua. Allí había un niño leyendo solo junto a la ventana.
—¡Pero si soy yo! —dijo Scrooge—. Siempre me quedaba solo en Navidad...
Luego lo llevó a una fiesta llena de música, donde un Scrooge joven bailaba feliz con sus amigos. Scrooge sonrió sin darse cuenta. Hacía tantos años que no sonreía que le dolieron las mejillas.
—Entonces yo era alegre —murmuró—. ¿Qué me ha pasado?
Cuando dio la una, apareció un gigante bonachón, con barba castaña, corona de acebo y un manto verde. A su alrededor había montañas de pan, frutas, castañas y pasteles.
—Soy el Fantasma de la Navidad Presente. ¡Mira!
Lo llevó a la casa de Bob Cratchit. Era pequeña, pero estaba llena de risas. La cena era poca cosa, y aun así todos la compartían contentos. El pequeño Tim levantó su vaso y dijo:
—¡Que Dios nos bendiga a todos!
—Fantasma —preguntó Scrooge—, ¿se pondrá bien el pequeño Tim?
—Si nadie le ayuda, lo veo muy difícil —contestó el gigante con tristeza.
Después lo llevó a casa de su sobrino Fred, donde jugaban a las adivinanzas. Y Fred dijo:
—Brindemos por mi tío Scrooge. Aunque él no quiera, yo le deseo una feliz Navidad.
A Scrooge se le hizo un nudo en la garganta.
Cuando el reloj dio las dos, llegó el último fantasma. Era alto, oscuro y silencioso, y no decía ni una palabra. Solo señalaba con la mano.
Era el Fantasma de las Navidades Futuras.
Le enseñó la ciudad dentro de muchos años. Nadie se acordaba del señor Scrooge. Nadie lo echaba de menos. Su casa estaba fría y vacía.
Luego le enseñó la casa de los Cratchit. Ya no se oían risas. La muleta del pequeño Tim estaba apoyada en un rincón, y la familia estaba muy triste.
—¡No! —gritó Scrooge—. ¡Fantasma, dime que todavía puedo cambiarlo! ¡Prometo cambiar! ¡Guardaré la Navidad en mi corazón todo el año!
La mañana de Navidad
Scrooge abrió los ojos. Estaba en su cama. Entraba el sol por la ventana y las campanas sonaban por toda la ciudad.
—¡Estoy aquí! ¡Todavía hay tiempo! —gritó, saltando como un niño.
Abrió la ventana y llamó a un chaval que pasaba por la calle:
—¡Muchacho! ¿Sabes la tienda de la esquina, la del pavo más grande? ¡Cómpralo y llévalo a casa de Bob Cratchit! ¡Toma, para ti también!
Luego se puso su mejor traje y salió a la calle dando los buenos días a todo el mundo. Dio un donativo enorme para los pobres. Y por la tarde llamó a la puerta de su sobrino Fred.
—Fred, ¿todavía puedo venir a cenar?
—¡Tío! —exclamó Fred, y le dio un abrazo enorme.
Al día siguiente, Scrooge le subió el sueldo a Bob, llenó la oficina de carbón y pagó los mejores médicos para el pequeño Tim, que se puso fuerte y sano.
Desde entonces, se dice que nadie celebraba la Navidad mejor que el señor Scrooge. Y, como decía el pequeño Tim: «¡Que Dios nos bendiga a todos!».
Para hablar después del cuento
- ¿Por qué crees que Scrooge estaba siempre de mal humor?
- ¿Cuál de los tres fantasmas te ha gustado más? ¿Por qué?
- ¿Qué podemos hacer nosotros para que alguien tenga una Navidad más feliz?
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